Suplementación proteica y adaptación al entrenamiento.
La evidencia de ensayos controlados indica que añadir proteína a un plan de fuerza eleva de forma significativa la fuerza máxima y la masa libre de grasa frente a no suplementar. Estos efectos se observan en personas sanas y se potencian cuando el programa de fuerza está bien estructurado. En conjunto, los datos apoyan el uso de proteína como herramienta para optimizar las adaptaciones al entrenamiento de resistencia.
Cuánta proteína y cómo repartirla.
La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva recomienda para la mayoría de las personas físicamente activas un total de proteínas diario de 1,4–2,0 g/kg/día y sugiere distribuirlo en tomas de 0,25 g/kg por comida, equivalentes a 20–40 g de proteína de alta calidad. Estas tomas deberían espaciarse cada 3–4 horas y pueden ubicarse antes o después de entrenar porque el efecto anabólico del ejercicio se mantiene por al menos 24 horas. En periodos hipocalóricos orientados a pérdida de grasa, las guías elevan la ingesta a 2,3–3,1 g/kg/día para proteger la masa magra. Estas pautas son seguras en individuos sanos y se enfocan en alcanzar la meta diaria total.
Creatina
La creatina es uno de los suplementos ergogénicos nutricionales más populares para los atletas. Estudios han demostrado consistentemente que la suplementación con creatina aumenta su concentración intramuscular, lo que podría explicar las mejoras observadas en el rendimiento deportivo de alta intensidad, que resulta en una mayor adaptación al entrenamiento. Además de la mejora atlética y del ejercicio, las investigaciones han demostrado que la suplementación con creatina puede mejorar la recuperación post-ejercicio, la prevención de lesiones y la termorregulación. El consenso científico describe a la creatina monohidrato como un ergogénico eficaz para aumentar la capacidad de ejercicio de alta intensidad y favorecer mayores ganancias de masa y fuerza durante el entrenamiento.